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viernes, 24 de julio de 2009

PEQUEÑOS E INCONCIENTES ARTISTAS… ¡QUÉ SALUDABLE TESORO!

Desde mi trabajo como psicoanalista de niños he podido observar lo importante que es para los pequeños expresarse por medio del jugar, dibujar, pintar, modelar, cortar, armar, desarmar, inventar… en definitiva crear, tanto que es para ellos la forma de comunicación por excelencia. Sí, así es, se comunican creando, en sus mundos imaginarios y en sus realidades compartidas.

Se comunican con sus pares, amiguitos, hermanos, primos y con los adultos, padres, madres, educadores. ¡Uf! ¡Si me emociono! cuando me pongo a pensar en la cantidad de obras de arte que tengo guardadas de mis pequeños pacientes.

Lo cierto es que también he sido testigo en los años que llevo en la profesión de la función elaborativa que tiene para los niños esta capacidad creadora y transformadora, diría también.

Los he visto pintar con alegría mientras cantan o tararean, o muy concentrados modelando en plastilina alguna forma muy difícil, o exaltados rayando o tirando pinceladas desbordadas y desbordantes, anárquicas y confusas, también rítmicas y armoniosas… en fin… la vida de estos pequeños artistas he visto transcurrir, y a algunos los he y me han acompañado por unos cuantos meses, otros durante algunos años… ¡cuántas emociones!... alegrías y tristezas, risas y llantos, enojos, gritos, canciones, palabras, silencios…

He disfrutado y disfruto mucho mi trabajo con los niños, también sufro junto con ellos cuando hay tristeza y dolor en sus vidas y siempre aprendo algo más, es que no dejan de sorprenderme… ¡cuántos recursos son capaces de implementar para comunicarme lo que les sucede! ¡Cuánta vida desplegada! En las hojas pintadas, en las figuras de plastilina, en los recortes de papel… algunos, verdaderos tesoros que yo he tenido que guardar y preservar “para que nadie los vea” o “nadie los toque”, o ponerlos en un lugar visible para que “otros nenes vean lo que hice”, ay ay ay… cada pequeño artista con su personalidad y sus preferencias. Aún aquellos niñitos con problemas graves… en todos he visto aparecer sus propios recursos saludables en algún momento… Sólo es cuestión de ofrecerles el espacio, los elementos necesarios para que se expresen y oficiar de respetuosa y empática compañía.

He dicho que siempre aprendo algo más gracias a ellos, y hoy quiero transmitir algo fundamental que he rescatado de estos aprendizajes con mis pacientes: y es que las producciones de los niños, sus dibujos, pinturas, modelados, también sus juegos, cumplen una función muy importante en sí mismos, para ellos, por lo cual no hay necesidad que el adulto que lo observa intervenga con su interpretación o su corrección acerca de lo producido. Un niño puede estar “modelando” la alegría de tener un nuevo amigo, o “pintando” la desolación que le produce la muerte de un abuelo, o “rayando” bronca porque el hermano mayor lo echó de la habitación y no lo dejó jugar con él. Por suerte cuentan con estos recursos elaborativos, no nos entrometamos con ellos, no pretendamos traducir a nuestro lenguaje racional sus expresiones creativas porque las vamos a cercenar y no vamos a permitir que cumplan su saludable función. No nos alarmemos por las formas, ni los colores, ni la falta de los mismos, abstengámonos de acotar que “aquí falta” o “por allá sobra” o que “mejor así que es más prolijo”, limitémonos a ofrecerles la posibilidad de expresarse y compartamos con ellos alegrías y tristezas, miedos y seguridades, luces y sombras, colores y ausencias, formas y deformes… ¡Y por qué no?! démonos el permiso de contactarnos, aunque sea por un momento, con ese niño que llevamos escondido, ese pequeño artista que seguramente alguna vez fuimos…

Lic. María Laura Piris.

Psicóloga.

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